Tulip/ noviembre 6, 2018/ Diario/ 0 comentarios

Tengo una obsesión con la limpieza, entre otras cuantas. Mientras limpiaba la cocina me puse a pensar.

Recordé el primer encuentro íntimo con Amo.

Estábamos en su casa tumbados en el sillón. Yo estaba excitada quizás desde que me monté en el coche y sabía que iba a verle, que habíamos quedado.

Se juntan una multitud de sentimientos cuando estoy a su lado.

Empezó  a besarme, y a tocarme. Me sentí perdida en aquel momento. No sabia si era él o era Amo, pero de repente, cuando empecé a notar un calor sofocante, me dijo “Vete a la habitación y desnúdate. Túmbate en la cama y espérame con las piernas abiertas” era él, pero dejándome ver su esencia dominante, y poniendo a prueba mi sentimiento sumiso.

¡Diosss mis complejos! Espero que no me mire demasiado- pensé.

Si, creo que lo que pretendía era mirarme bien, tocarme y observar a su zorra.

Se tumbó  a mi lado, y eso fue lo que hizo. Tocarme, observarme, conocer mi cuerpo. Contactar con mi piel y en como estremecerla, y lo más importante, con su gran habilidad me dio motivos para estar tranquila y confiar en él. Y me quitó la vergüenza.

Me sentí tranquila. Mi mente se relajó, pero estaba increíblemente exaltada pues no sabía que más pasaba por su mente. Me tocaba como si fuera de cristal y de repente como si fuera una piedra preciosa. En todo momento noté  que  me estaba usando a su antojo pero siempre mimándome como si fuera lo más valioso. Por fin sentía eso de lo que las sumisas me hablaban. Me sentí “Su Tesoro”.

Tuve tres orgasmos. Cada vez que recuerdo su lengua y sus labios en mis genitales… ¡¡ainsss me mojo!! Para que luego digan que un amo no puede comer el coño a su sumisa, mentira, que lo haga ¡que para eso es suyo!

Las tres veces le pedí  permiso, tuve permiso concedido. Ese día para Amo su mayor placer creo que fue hacerme disfrutar a mi. Disfrutaba viendo mi cara excitada, jugando con mis pezones, mordiéndolos, tocándome las tetas, el culo, acaricianzome, besándome cada lugar de mi cuerpo. Y yo fui capaz de olvidar cada parte acomplejada de mi cuerpo para que el pudiera usarlo libremente a su antojo. Mi Brat estaba totalmente acomodada en esa habitación, podría decir que estaba recostada en los brazos de amo.

Hacia años que no tenia sexo de aquella manera. Por esas paredes flotaban infinidad de sentimientos, diferentes , sorprendidos y a su vez encontrados. Me sentí plena, feliz.

Me estaba domando, me estaba poniendo la miel en la boca, pero sabía que ya me la quitaría… y seguro que así será, pero me gusta la idea, me gusta que se crea que no se lo que está haciendo, y a su vez me pone a mil su plan de darme una de cal y una de arena, porque su forma de hacerlo me vuelva loca y no se que me pone más cachonda si la de cal o la de arena.

No quería irme. Me hubiera gustado que se parara el reloj.

 -Este Tamer quiere meterse en mi cabeza. Quiere que no desee otras manos, quiere que en mi cabeza solo estén sus manos, sus labios, sus susurros en mis oídos – pensé durante el viaje de vuelta.

Y así es. Desde ese día, tengo una necesidad apremiante de él. Le deseo, deseo complacerle y cada día crece un poco más mi miedo a perderle, a decepcionarle o a no complacerle.

Cada día me siento más Suya.

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